Palé de madera: restricciones para el comercio internacional

La madera, y en este caso concreto el palé de madera, absorbe la humedad con mucha facilidad y puede estar infestada de plagas. Es usada frecuentemente para el transporte de mercancías y puede ocurrir que esta madera no sea sometida a suficientes controles higiénicos o tratamientos para matar totalmente las plagas, haciendo así que sea la culpable de propagarlas y transmitirlas a los productos que transporta, como los alimentos.

Además de ello, las maderas utilizadas en los palés son reutilizadas y reparadas. Esto hace que sea difícil establecer el verdadero origen de una pieza de embalaje de madera y, por tanto, su estado fitosanitario.

Para paliar este problema existen medidas fitosanitarias que regulan el comercio internacional con embalaje de madera recogidas en la Norma Internacional para Medidas Fitosanitarias Nº15, más conocida como NIMF Nº15.

¿Qué es la NIMF Nº15?

La Convención Internacional de Protección Fitosanitaria estableció una serie de normativas fitosanitarias para regular el comercio internacional realizado con embalaje de madera. El objetivo de esta normativa no es otra que la de evitar la propagación de plagas, parásitos o infecciones nocivas para la biodiversidad que puedan aparecer en palés u otros embalajes de madera durante el transporte de mercancías, especialmente durante el transporte de productos agroalimentarios.

Esto significa que todos los embalajes, como un clásico palé de madera deben haber sido tratados según esta normativa, tener los sellos correspondientes y disponer de la información necesaria que lo certifique.

Endurecen la normativa para Canarias

Con el objetivo de seguir luchando contra estas plagas y debido a las particulares condiciones climáticas y ecológicas que tiene la Comunidad Autónoma de Canarias, el pasado octubre el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación estableció una regulación específica para establecer un control más estricto de la entrada de embalajes de madera, incluidos los palés.

Esta regulación específica, que está prevista que entre en vigor a partir del 11 de octubre de 2019, ha sido necesaria en materia de sanidad vegetal para evitar las plagas y otros organismos nocivos que puedan introducirse durante las importaciones a la isla.

Esta orden se aplicará a todo tipo de embalajes de madera de espesor superior a 6 milímetros, tales como cajones, cajas, jaulas, tambores y envases similares, palés, paletas caja y demás plataformas destinadas a la carga, entre otros.

Alternativas logísticas a la madera

Las empresas más afectadas por estas regulaciones son aquellas que trabajan con palés de madera, que ven en esta orden un importante obstáculo para desarrollar su actividad con normalidad.

Teniendo en cuenta las estrictas medidas fitosanitarias que se están aplicando a los embalajes de madera para proteger el medioambiente, cada vez resulta más necesario que las empresas busquen nuevas fórmulas y alternativas para adaptarse a la nueva ley. Por ello, cada vez son más las empresas de logística que optan por el uso de los palés de plástico por las numerosas ventajas que ofrecen en el comercio internacional.

Palé de plástico para el comercio internacional

Con los palés de plástico no hay interrupciones a la hora de transportar al extranjero porque estos no requieren la expedición de certificados u otro tipo de documentación burocrática para transportes internacionales, como la reglamentación internacional NIMF-15. Esto ya supone una ventaja frente al palé de madera.

El plástico es un material que no absorbe la humedad como la madera, lo que hace que sea impermeable y pueda limpiarse fácilmente con vapor o incluso con el uso de productos químicos y antibacterianos. Esto lo convierte en la opción más higiénica y eficiente para el transporte y distribución de cualquier tipo de mercancía, pero especialmente para la industria alimentaria. 

Por ejemplo, la industria cárnica y avícola es un mercado muy regulado y con unos estándares de calidad muy exigentes, lo que hace imprescindible garantizar un entorno higiénico que cumpla con ciertas condiciones de seguridad, saneamiento y limpieza.

Lo mismo ocurre con el sector hortofrutícola. El plástico es un material muy utilizado por este sector por sus excelentes propiedades para la distribución de productos frescos.

La calidad de un producto no está solamente determinada por su origen, sino también por la calidad de los procesos de transporte, manipulación y distribución de este. Por ello se hace imprescindible el uso de un embalaje que garantice buenas condiciones fitosanitarias y sea inmune a todo tipo de infecciones y parásitos.

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